domingo, 31 de julio de 2016

Carta para Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos por Fernando Martínez


Queridísimo señor presidente:

Ya sé que usted es buena gente (además de guapo) que ganó legalmente las elecciones de mi país en el año 2012.

También sé que tiene unos adorables hijos a los cuales, sin conocerlos, admiro y respeto mucho.

El motivo de mi escrito es para decirle lo que usted ya sabe, o tal vez sospecha. La educación de México no es buena y nadie hace nada.

Qué mejor que usted para cambiarla, qué mejor que usted para ayudar.

Y es que esto no se trata de dinero, no; ya que a la educación se le destina el 4% del PIB, esto es cuestión de (como dicen en mi pueblo) ACTITUD Y CREATIVIDAD.

¿Por qué seguir homogenizando a la infancia con uniforme?

¿Por qué obligar a los adolescentes a tocar todos la flauta si no hemos descubierto otros talentos musicales en ellos?

¿Por qué no comenzamos (como en Estados Unidos)a darle de comer en las primarias a nuestros niños para que puedan aprender eficazmente?

¿Por qué no copia otros métodos de enseñanza educativos como el de Freire o Montesori y los explota más la SEP?

¿Por qué no copia a su archienemigo Andrés Manuel López Obrador y abre más universidades?

Sí, le reconozco que en su mandato se ha ofrecido más becas a los estudiantes para viajar al extranjero que en otros sexenios.

Sí, le reconozco que han abierto más becas para estudiar la secundaria y preparatoria abiertas.

Estimado señor presidente dentro de su Reforma Educativa le aplaudo que se ponga énfasis en formar estudiantes críticos y no simples repetidores de datos. Era urgente que alguien se diera cuenta de que la simple memorización de nombres, fechas y  datos estaban creando mexicanos BORREGOS (así, con mayúsculas)



Sí, le reconozco que su secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño está trabajando para que ya no se vendan plazas de profesores y se cobre sin trabajar. Le pregunto: ¿esto será suficiente?, ¿esto podrá romper los vicios de la corrupción y ya no ocurrir jamás?

Porque el tiempo pasa, y siempre el mexicano le apuesta al olvido; estimado señor presidente, temo que el pasar de los años se vuelva imposible combatir la corrupción de los sindicatos. 

Y es que todavía tenemos muchos problemas con la educación porque nadie quiere construir más escuelas, nadie quiere impedir que se trate a los alumnos como números. Nadie quiere exponer su pellejo.

Ojalá su nueva y ambiciosa Reforma Educativa, sea eso, y no una reforma laboral, ojalá que en verdad los mexicanos que estudien bajo ese sistema sean liberados de la mediocridad, de la falta de análisis, del miedo, de la falta de respeto a las figuras de autoridad y sus semejantes.

El nuevo modelo educativo debe generar la explotación de potenciales a pesar de la pobreza económica y mental.


Yo envidio a las nuevas generaciones, si en verdad se pone en práctica esos cambios enfocados en la enseñanza crítica, científica y humanista, repito: LOS ENVIDIO, a mí me hubiera gustado educarme (en mi formación básica) bajo esas premisas. 

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