domingo, 6 de noviembre de 2016

EL TRANSPORTE PÚBLICO ES HOSTIL PARA LOS NIÑOS Por Arturo Heman


Este escrito tiene su origen en algo que me ocurrió en el metro de la Ciudad de México:

Yo esperaba el vagón y en el andén se agrupaba ya mucha gente, cuando llegó el convoy del metro, la multitud se metió amontonada; yo, que mido 1.80 metros, quedé mirando para abajo y vi la cara de terror de un niño de aproximadamente cinco años de edad.


No sólo vi pánico en una criatura, que no debe por qué sentir esto a tan temprana edad, vi una realidad que vienen viviendo los niños en todos los países desde hace muchas décadas, todo por el amontonamiento de personas en el transporte público. (1)

Allí fue en donde comprendí que, si esto atemoriza a un infante, entonces esto no es normal. 


Ya nos acostumbramos a transportarnos como cerdos al matadero, pero esto NO ES DE DIOS señores.



Después la madre del niño, (¡Mis respetos para ella!),lo cargó y al mismo tiempo le ordenaba:

"No, no te espantes" 

Y con esas palabras de seguridad el niño se tranquilizó.

Después compartí mi anécdota en Facebook, y cual fue mi sorpresa, que me llegaron comentarios de amigos y amigas que también recordaron cuando sus madres los subían al transporte público y ellos en verdad lo sufrían. 

Pero esto no es exclusivamente del metro de la Ciudad de México, pasa en todas la ciudades y en sobretodo en los camiones.



Otra situación que viví fue que para subir las escaleras de un autobús, una señora y su hija iban delante de mí, la niña llevaba chanclas tipo crocs y al subir, su mamá no se dio cuenta que la niña se le salieron los zapatos del pie, yo tuve que ayudarles a levantar los zapatos.

Pero esta insignificante anécdota indica que los pequeños tienen que ir al paso de sus mayores, que al bajar o subir el transporte público no tienen la capacidad de un adulto para sortear toda clase de obstáculos.

A lo que voy es que los niños son tratados como animales; es decir, los transportamos pero los minimizamos, pensamos que se van a adaptar como nosotros y en verdad se enfrentan a instalaciones hostiles, temperaturas altas, personas estresadas, neuróticos, vendedores, acosadores y la verdad son ellos los que más sufren el calor, el hambre, los empujones, los pizotones, los traumas; ellos son testigos visuales de peleas, riñas, accidentes, caídas.


Creo que como usuarios también debemos comprender a las mujeres que se suben con niños, ya sea cargándolos o no, porque el transporte público, en Latinoamérica, en Asia o en Europa suele ser un infierno. Ya bien lo decía el filósofo ucraniano Wilhelm Reich:

“El amontonamiento acarrea violencia”.

Por eso, cada que subas a un camión, al tren urbano, a vayas a un estadio o a un lugar donde las personas se aglomeren, tomemos en cuenta que los niños son vulnerables a las multitudes, que les provocamos traumas, que sufren peor que un adulto de las convivencia con multitudes.

Debemos estar conscientes que los niños se marean en los transportes públicos, que los niños y niñas vomitan (como nota al pie, un psicológo me dijo que eso era prueba de un abuso sexual ojo). Repito, si para un adulto es pesado viajar amontonado, con calor, con sed, con hambre, cansado de estar parado, cansado de estar minutos asinados, para un niño esto es un tormento.

Ahora que en la Ciudad de México y en otras ciudades del mundo se ponen cámaras para la seguridad de los usuarios, se ponen vagones exclusivos para mujeres y se piensa en los discapacitados, HOY es momento de pensar en los niños.


Voy a ser útopico, soñador, iluso o como me quieran decir:

¿Qué tal un vagón de metro para niños? En donde tuvieran alimentos bebidas dulces, animadores, juegos e incluso adornado con forme al tema.

¿Qué tal autobuses amigables con los niños? Asientos especiales, choferes amables, escalones a su medida, y hasta un payaso que los vaya distrayendo.

Ya sé, ya sé, estoy dibujando un mundo rosa, pero ojo, no imposible de llevarse a cabo.

Así como se inventó Uber con un chofer que te da de beber y casi casi te soba los pies ¿por qué no ahora inventarnos un transporte público amigable con los niños?

Sé que esto lo escribo desde la útopia pero ¿esto es imposible a realizar?

(1)  La población mundial (el número total de seres humanos viviendo en la Tierra) era de 7,349 millones el 1 de Julio de 2015, de acuerdo con el promedio de fertilidad estimado por el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de las Naciones Unidas

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