lunes, 3 de abril de 2017

REFLEXIONEMOS CÓMO DUELE CRECER Y LA CRISIS DE LOS TREITA Por Gianfranco Fuscaldo


Decía una vieja frase (que luego la retomaron para hacerla título de serie de televisión), que al hacernos adultos, el proceso, duele. 

"Cómo Duele Crecer" era el título de una comedia de situación que hoy recordamos

Para algunos esto es algo orgánico, natural, no lo sienten ni lo razonan, porque fueron viviendo sus etapas (de la vida) haciendo lo que todos hacen; Cosas normales hechas por personas normales.

Sin embargo, "no todos somos iguales". Siempre existen los "de lento aprendizaje" (entre comillas). Así como los niños; algunos se caen, les dan un balonazo en la cara, se cortan, sangran, pero no les duele y no lloran. Y otros más vulnerables todo les afecta y lloran mucho.

Así, podemos afirmar que sí hay "un dolor" causado por LA RESPONSABILIDAD que día a día debemos tener sobre nosotros mismos; es ese miedo a que "nadie nos salvará", seremos únicamente nosotros quienes veremos por comer, vestir, etc.

Lo anterior, es una verdad. Eso es madurar.

Algunos dejan su casa a los veinte, pero otros lo hacen llegando a los treinta. Hayas salido o no de tu hogar a esa edad, a parir de los treinta años te replanteas muchas cosas:

Es la famosa "crisis de los treinta". 

Donde la sociedad te exige que "ya debes ser mayor", auto-suficiente. Donde nos cuestionamos en Tiempo Presente, Pasado y Futuro:

¿Qué hicimos, qué hacemos y qué haremos de nuestras vidas? 

Es tomar "el volante" de tu vida, asimilar y sobretodo actuar, con la firme convicción de que NO ERES UN NIÑO; 

Tener esa consciencia es doloroso.

Desde la Antropología podemos asegurar que el Ser Humano es el único animal que "madura" muy, pero muy lento. Si los animales pudieran hablar; un perro o un chango nos dirían que ellos aprendieron a ser autónomos desde los 9 meses de edad.

La Antropología también afirma que no maduramos por naturaleza, sino que es el sistema político, y sobretodo el económico, el que te obliga a madurar. El sustento económico nos presiona a madurar.
En unas palabras, si no encuentras un trabajo rápido te vas a morir de hambre.

La Crisis de los Treinta es suponer que "no estamos tan viejos como para estancarnos en la vida", pero tampoco "somos unos adolescentes despreocupados por nuestro futuro".

En ocasiones esto puede parecernos "divagar por divagar", porque todos dan por hecho que los jóvenes madurarán.

Pero ¿qué hacer cuando la madurez no llega?

Tengo un amigo que padece esquizofrenia; su papá es un pensionado potentoso y su mamá una abnegada ama de casa. Él (mi amigo) no trabaja, ni estudia a sus 36 años. Ha entrado y salido de muchas escuelas y siempre salía de ellas por el problema mental y emocional que data de un padre castrante y una madre sumisa. Nunca ha trabajado y tiene movimientos torpes y lentos por el medicamento. Así llegó a sus treinta y seis, y ahora "la aventura comenzará" cuando alguno de sus padres muera, ¿qué pasará con él? ¿vivirá con su hermana mayor?

Por madurez, entendemos que:

Todos debemos estudiar para luego encontrar un empleo que nos sustente nuestras necesidades; agua, luz, teléfono, ropa, alimentos, transporte, renta, hijos....¡Uf!, ¡qué peso a nuestras espaldas!, ¡qué carga!, ¡qué valor debemos tener!

Decía un amigo cubano (que también paga su alquiler):

"Pensar que todo lo que gira en las cuatro paredes de mi casa depende y es responsabilidad mía".

Con el paso del tiempo te das cuenta que en la vida podrás tener muchos amigos; pero nadie te va a mantener, nadie dará ni un peso. Eres tú quien tendrá que rascarse con sus propias uñas.

Termino con una analogía:

Los amigos "parranderos" se bajarán del barco, nosotros puede la posibilidad de que nos lleven a una isla solitaria, ahí tendremos (si queremos vivir) buscar alimento y sobrevivir por nuestra cuenta.

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