martes, 18 de julio de 2017

LA OBRA DEL PADRE 'CHINCHACHOMA' Y SUS PALABRAS QUE PERDURAN CON EL TIEMPO Por Manuel Adame


Al leer ‘Cartas de Chinchachoma’ (CC) reí, lloré, pero también cambié. Y es que CC me llegó por medio de un amigo que fue un niño de Hogares Providencia, la casa hogar que fundó Alejandro García-Durán de Lara a quien los niños de la calle le bautizaran como Chinchachoma

El prólogo dice lo siguiente:

"Esta es una recopilación de cartas de Chinchachoma a los distintos miembros de sus casas con los que no podía tener contacto directo debido a la lejanía de cada instalación y a lo numeroso de sus integrantes"

Hay una frase, muy cursi que tengo grabada en el corazón:

"Tú no encuentras al libro, el libro te encuentra a ti"


Con esta recopilación epistolar, me sorprendió descubrir que ‘yo soy hijo del padre Chincha’, lo pongo entrecomillado por respeto a los verdaderos hijos.

Sus palabras de aliento, de disciplina, de exhortación al perdón, de responsabilidad; sus ideas a combatir el miedo, a superar el coraje, la violencia, el odio; todo lo que escribió García Durán de Lara a sus niños y niñas también me estremeció. 

Como decimos en México; a mí también me quedó el saco

Descubrí que no solo es una amistad con la que tengo con el dueño del libro, sino que espiritualmente somos hermanos del mismo dolor. Somos hermanos, porque yo igualmente me identifiqué con los consejos que el sacerdote dio en vida a los que él llamaba ‘Diamantes cagados’

A leer las cartas, me sentí parte de esa sociedad enferma, decepcionada y traumada porque uno o varios miembros de su familia ‘le ofrecieron de comer indiferencia’.

¡Claro que tenemos los mismos miedos y traumas!

Es esa miseria espiritual que el padre animaba a combatir por medio de una carta.

Incluso esta recopilación de textos me enseñó a meditar ‘católicamente’

Reí con sus anécdotas:

“No me es fácil olvidar lo que le sucedió al P. Alejandro García Durán, cuando, mostrando a un niño de la calle la imagen de María, le dijo: ‘Esta es tú mamá del cielo’, a lo que el chavo gritó: ‘¡Otra no!” (1)

Me sorprendió el testimonio de la página 255 sobre una Virgen María Viva: 

 “Algo de psicología sí sé. También se leer los rostros de los niños de Hogares. Los niños eran felices, no estaban sugestionados ni manipulados. Lo que se vivió fue real. (…) 

Pero lo que más me inquieta es la pregunta que me hicieron varios niños: 

-‘¿Padre vio cómo se sonreía la Virgen?’ 
-‘Claro, la imagen tiene el rostro sonriente’  
-No, esa sonrisa no, la de veras
-No vi nada. Pero quien sabe si por ser ‘entendido’, no capté lo que los sencillos de corazón vieron.” (2)


Este epistolario especial deja un testimonio real de un Dios vivo. 

Aquí hay testimonio de todos los milagros de Dios en la vida del padre Chinchachoma; desde que no tenía dinero en un restaurante y después alguien llegaba a pagar su  cuenta; hasta el que siendo seminarista, cerca de la fecha de navidad, contempló en el nacimiento la imagen de Jesús y lo sintió vivo; el joven comprendió que Dios se hizo niño para que él ayudara en un futuro a toda la infancia.

Él sabía analizar qué había en el interior de cada joven dañado. No se cansaba al ser traicionado. No se desilusionó nunca a pesar de que sus hijos le robaron, algunos nunca le agradecieron, otros recayeron en la droga y a otros la vagancia los mató en las calles.

Aquí se puede observar la metodología que el padre utilizó para castigar a los niños:

“….y pienso: ¿Qué le hará bien a él, le acaricio o le pego, o me pego yo por él?, en silencio pido a Dios que te sepa amar y sepa a darte a ti lo que te conviene” (3)

Reflexioné sobre mi misión en la vida 

“¿Cuándo te mueras, el mundo será mejor o peor? ¿Habrás mejorado el mundo con tu presencia?(4)

Aprendí que en la propia Eucaristía está el signo de compartir:

“En la Eucaristía hay un signo bello y es que la Hostia consagrada se parte” (5) 

Aquí, no sólo lees a un director de una casa hogar; aquí leemos el corazón de un hombre que con el tiempo se volvió más sabio. 

Me voy contento de haber leído a un ser humano inteligente y por supuesto que me quiero grabar en el alma sus consejos:

‘Querido hijo, hija, no te compadezcas, exígete’ (6)

‘No tengas temor. Dios es el que libera siempre del miedo’ (7) 

‘No busques la solución a tus problemas en algo sino en alguien’ (8)

‘Hijo; hoy es mañana’ (9) 

‘Sé feliz haciendo a otro feliz’ (10) 

‘Tú te has de descubrir no importa la edad que tengas’ (11) 

‘Nunca huyas de los problemas, enfréntate’ (12)

Y para finalizar, una despedida que el padre Alejandro García-Durán de Lara no puso al final, pero yo la tomo como mi adiós:

“Querido hijo: Vive el bien, supera todo lo negativo y ama. Desarrolla tu ser, tu grandeza. Ama a los demás y entonces serás santo. Estarás camino a la santidad”. (13) 

La obra del padre Alejandro Garcia-Durán de Lara perdura con el tiempo; Hogares Providencia continúa ayudando a miles de niños en México, Colombia y España. Es señal de que su fundador siue "chambiando" muy feliz desde el Cielo.



Fuente:

(1) Cartas de Chinchachoma. México 1981- 1999. Editorial Claret. Pág. 254
(2) Ídem pág.255 
(3) Ídem pág. 154
(4) Ídem pág. 158
(5) Ídem pág. 164
(6) Ídem pág. 175
(7) Ídem pág. 181
(8) Ídem pág. 184
(9) Ídem pág. 102
(10) Ídem pág.103
(11) Ídem pág. 109
(12) Ídem pág. 205
(13) Ídem pág. 162

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