Eran "LOS TIEMPOS DEL PRI" cuando desde el despacho de los Pinos, el primer mandatario daba el manotazo en la mesa, alzaba el teléfono rojo y se comunicaba directamente con Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Televisa, para sacar del aire y despedir a un cómico, periodista o productor incómodo al poder.
El mejor ejemplo de que una entrevista le fue incómoda al presidente de México fue el caso de Joaquín Hernández Galicia, "LA QUINA"; un líder sindical arrestado el 10 de enero de 1989.
Ya arrestado, a La Quina se le dieron más de diez minutos de tiempo aire de una entrevista previamente grabada y que lo ponía como un hombre honesto. (1) La transmisión de esa conversación le costó el puesto al conductor estelar del noticiero matutino del Canal 2, "Hoy Mismo", Guillermo Ochoa. (2)
"De nueva cuenta, mataban dos pájaros: arreglaban el enojo de Salinas (y su Secretario de Gobernación) y acababan con un problema editorial." (3)
Y 37 años después es el Gobierno Mexicano, pero ahora el que se dice de izquierda, el que nos dijo prohibió prohibir, el de la Cuarta Transformación que REGRESÓ A LA VIEJA PRÁCTICA que se hacía en los sexenios priístas ¡del pasado siglo!
Censurar una entrevista en televisión.
En específico fueron los directivos del Sistema Público de Radiodifusión de Estado Mexicano (SPR) quienes nos recordaron los viejos modos soberbios de censura de Diaz Ordaz, Echeverría o Salinas de Gortari.
En una época en la que estamos sobrestimulados por la información que nos llega de las redes sociodigitales, de los canales de medios tradicionales en su versión digital es absurdo querer tapar el sol con dedo; no podemos ocultar la información, ni menos una entrevista que se grabó, editó y se programó. Es risible que "a la mera hora" se hayan echado para atrás y bajaran del aire el producto.
Esto provocó un fenómeno de consumo que se da en las audiencias cuando se les dice "no" a algo; los televidentes sientan morbo por lo que se les quiere prohibir.
Y Eduardo Verástegui sabe muy bien capitalizar la censura, el complot y la persecución; cuando con su proyecto Sound of Freedom se convirtió en la cinta más vista del cine independiente de Estados Unidos ganándole la taquilla a Disney con Indiana Jones sólo porque se publicitó como un filme incómodo a los grandes mafiosos y pederastas del mundo.
Verástegui afirmó que la historia de Tim Ballard estaba siendo bloqueada para su exhibición en plataformas y cines comerciales.
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