La delincuencia organizada se expande a lo largo y ancho del territorio, a través de cada vez más numerosas facciones, y es por ello que se vuelve necesario cuestionar cómo es que se robustecen sus filas.
En el estudio: “Causas relevantes para el reclutamiento de menores por organizaciones delictivas”, el investigador Carlos García Saucedo expuso los mecanismos de enganche de niños y adolescentes a cargo de los narcotraficantes. Según García Saucedo:
“Uno de los factores más relevantes en el estudio del comportamiento delictivo de los menores de edad es la falta de oportunidad laboral y educacional.” (1)
Para la delincuencia juvenil no es la pobreza por sí sola lo que constituye un problema, sino lo que hay dentro de ella: “los conflictos que nacen en casa por la falta de recursos para satisfacer necesidades básicas, problemas que se expanden más allá de la vivienda hasta llegar a lesionar los derechos de terceros.” (1)
De acuerdo con la estadística recopilada a través del estudio de los expedientes de 122 jóvenes remitidos al Consejo de menores del estado de Jalisco por la Comisión de Delitos contra la Salud y Delito de Robo, los factores económicos y sociales son los más comunes para que un infante caiga en la espiral delictiva:
“Factores que comprenden la marginación de un entorno en el que el adolescente no cuenta con los servicios básicos de una zona habitacional.
La insuficiencia de recursos económicos a cargo del padre de familia o tutor que ameritan una aportación adicional a cuenta de otro miembro de la familia; registros de maltrato familiar ejercido por alguno de los padres, el historial delictivo de algún miembro de la familia, la desestructuración del núcleo familiar; el consentimiento y apoyo de los padres hacia las actividades delincuenciales del joven, las malas condiciones de vivienda, la falta de oportunidad laboral y la deserción escolar.” (2)
En atención a la información recuperada de las carpetas, dos factores clave son comunes: la falta de dinero y conocimiento; se documentó que estos dos son los que “orillan a personas que viven en condiciones precarias a recurrir a la violencia que tienen al alcance de su mano para hacerse de objetos que les brinden satisfacción personal y reconocimiento.” (3)
El caso del sicario del cartel de Tijuana, Santiago Meza López, “El Pozolero”, es el ejemplo por antonomasia: su caso reveló el contexto de pobreza y falta de educación en la que crecieron la mayoría de los sicarios mexicanos.
De oficio albañil, Meza López fue tristemente célebre por haber disuelto al menos 300 cuerpos humanos en sosa cáustica y agua, y fue motivo por el cual estuvo en el listado de los 20 más buscados por el FBI.
En una entrevista divulgada por el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Omar González Jiménez (2023), se documentó la entrevista a “José”; un testimonio para entender sobre los incentivos que tienen los jóvenes para inmiscuirse en la ilegalidad.
Según “José”, para los jóvenes resulta atractivo iniciarse en el delito desde el momento en el que se les invita a participar a cambio de una paga discreta, pero atractiva para el adolescente, quien no cuenta con ingresos provenientes de un empleo formal y adecuado.
Estos salarios pueden ser tan básicos como los tres mil pesos mensuales, que para un adolescente en situación precaria resultan abundantes.
Los nuevos medios que utilizan los criminales para embaucar a sus víctimas son los perfiles falsos en Facebook, los videojuegos de interacción en tiempo real, las falsas promesas de trabajo entre otras.
Ahora, si bien la clase baja ha sido por décadas “el target” favorito de los sicarios; en este mismo sitio web dimos cuenta de otro sector de la sociedad que dimos por olvidando, pero que existe; la clase media que aspira y ambiciona subir de nivel. Los jóvenes que son presas de la delincuencia organizada para lavar dinero: “a través de etapas como la colocación, estratificación e integración, ocultando su fuente y permitiendo su uso sin sospecha” (4)
Esperamos que, desde la academia, los medios de comunicación, las instituciones y los distintos sectores de la sociedad, no sólo se combata al narco, sino sus causas y raíces.
Debemos construir una óptica que nos permita a todos indagar en las causas que dan pie a la delincuencia juvenil.
Encontrado en:
https://revistacienciasinacipe.fgr.org.mx/index.php/02/article/download/842/956?inline=1
(2) Según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social (CONEVAL), durante el año 2020, se tenía registro de, al menos, 44.9 millones de mexicanos viviendo en condiciones de pobreza moderada, mientras otros 10.8 millones se encontraban en condiciones de pobreza extrema. Esto representa 43.9 % de la población del país en condiciones de pobreza (CONEVAL, 2023).
(3) Según exponen investigadores en materia de psicología de la Universidad de Guadalajara (Salazar et al., 2011, p. 112), la violencia, el dinero y el conocimiento son todos factores del poder humano. No todos tienen acceso al dinero y al conocimiento; sin embargo, la violencia se encuentra al alcance de cualquiera.
Encontrado en:
https://opinaelabogadodeldiablo.blogspot.com/2026/01/el-chavo-de-la-uvm-el-otro-target-del.html

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