viernes, 16 de enero de 2026

"EL CHAVO DE LA UVM": EL OTRO TARGET DEL CRIMEN ORGANIZADO Por Mayra Villanueva

“El niño que no sea abrazado por su tribu, 
cuando sea adulto quemará la aldea para sentir su calor” 
Proverbio africano 

Existe otra clase de joven al cual reclutan los narcotraficantes en México. No es del mismo perfil que el pozolero; el analfabeta, marginado y provinciano que desea unos tenis de prestigiada marca.

Es el joven que proviene de la clase media, el chavo que estudia o estudió en la UVM y que no proviene de las zonas rurales, sino que radica en las capitales urbanas (Culiacán, Cuernavaca, Monterrey, Mérida, Ciudad Victoria). 

¿Cómo “les llega” el crimen organizado a este tipo de jóvenes?

“Contrario a la creencia de que los niños, niñas y adolescentes son reclutados mayoritariamente a través de la amenaza e intimidación, existe evidencia testimonial de que los jóvenes son iniciados en organizaciones delictivas a través de invitaciones que les hacen llegar desde su círculo inmediato, como los familiares directos, amigos, compañeros de escuela, vecinos y pandillas de la zona en la que habitan.”(1)

Estos jóvenes tienen al amigo del amigo que es cuate del sicario.

Pero a estos jóvenes no se les impresiona con un simple par de tenis Nike; no se les ofrece ser sicarios, sino lavar dinero: “Haz tu empresa”, “asóciate con tus cuates y trabajamos juntos”, son las proposiciones tentadoras que narcotraficantes mexicanos les hacen dentro de sus universidades privadas y que la sociedad civil esta dejando pasar por alto.

Los jóvenes clasemedieros aspiran a subir de categoría soñando con formar sus propios corporativos e integrarse al sistema financiero para volverse millonarios en tiempo exprés.

Así, los jóvenes promedio no se ensucian las manos con las acciones criminales de las células delictivas, sino que, de la manera más “fresa” posible, cooperan con mantener las jugosas finanzas de los narcotraficantes, su uso sin sospecha, con estrategias financieras que el joven y amigos de clase media han diseñado.

Un claro ejemplo de lo anterior es Víctor Álvarez Puga, quien creció en una familia de comerciantes en Tuxtla Gutiérrez Chiapas. 

El esposo de Inés Gómez Mont no se fue por el lado delictivo, no hizo su fortuna por asesinar, robar, extorsionar, secuestrar, corromper o perseguir políticos como sí lo hizo El Chapo y sus hijos; Álvarez Puga se fue por la apropiación indebida de bienes, evasión fiscal y, ciertamente, por el lavado de dinero.

Desgraciadamente, la sociedad mexicana no ha volteado a ver este "target" que el narcotráfico mexicano viene reclutando y que debe ser motivo de estudio para no dejar que las células delictivas capten a este sector de la población que por avaricia caen en la tentación y ahora están siendo catalogados como: "los nuevos narquitos fresas".

(1) García Saucedo, Carlos. (2025). "Causas relevantes para el reclutamiento de menores por organizaciones delictivas." Revista Mexicana de Ciencias Penales,  Número 26,  Año 8,  mayo-agosto 2025.
Encontrado en:
https://revistacienciasinacipe.fgr.org.mx/index.php/02/article/download/842/956?inline=1

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