Para el inolvidable Capu
¿Saben qué? No lo sé, puede ser, a lo mejor, quien sabe, tal vez
Vicente Fox

Simplemente el gran Capu es parte esencial de nuestra infancia la cual estaría incompleta sin su regordeta y entrañable figura, coronada con su inolvidable sombrero que tenía un enorme agujero en la parte superior.
Así, si en un ataque de esnobismo, alguien negara y dijera que no vio al Chavo del 8 (por cierto el no menos genial Roberto Gómez Bolaños, escribió los guiones de algunas películas del cómico y para el programa Cómicos y canciones con Viruta y Capulina) aunque no le creeríamos, le daríamos el beneficio de la duda.
Pero si una persona nacida entre 1960 y 1970, afirmara lo mismo, con y de Gaspar Henaine, se le puede considerar como un desadaptado social, porque no tuvo infancia.
Pero como nosotros si tenemos:
Madre, infancia y memoria
Lo recordamos con todo el amor del mundo, porque ahora como adultos, Capu, representa uno de los últimos resquicios, que nos quedan para volver a ser niños

Y luego en solitario, hasta hoy 1 de septiembre del 2011, el Rey y Campeón del humorismo blanco, durante casi 60 años, ha sido parte de nosotros, porque de alguna manera:
Todos somos Capulina
Ahora a sus bien vividos 85 años, completa y felizmente retirado en su casa de Cuernavaca, Gaspar Henaine Pérez vuelve a ser aquel niño de seis que en 1932, se vino junto con su familia a vivir a la Ciudad de México.
Entonces por todas las alegrías que nos dio, ha dado y dará, vaya desde aquí, con este mínimo ensayo, un pequeño homenaje en vida a un ser humano excepcional.
Reconocemos y agradecemos que gracias a su ingenio-ingenuo, hizo que los años infantiles, fueran muy felices y a la mar de divertidos, tan sólo porque contábamos con nuestro Capulina.
Nos podríamos pasar horas y escribir n cuartillas sobre Gaspar Henaine Pérez sin cansarnos, pero tendremos que dejarlo en una hoja y media para terminar con un:
¡Hasta siempre querido Capulina!
(1).- Por cierto el nombre de Capulina viene de un chiste pelado:
Estaba un niño teniendo sexo en la calle con una perra, llega un policía y le grita:
-¡Niño esas son porquerías!
El niño no le hace caso y le pregunta:
¿Es su perra?
-No
-¿Es su calle?
-No
Para terminar el niño exclama:
-¡Entonces no te metas, Capulina!