domingo, 10 de junio de 2018

CÓMO LA IGLESIA CATÓLICA Y WILHELM REICH ME AYUDARON A ENTRAR Y AMAR A LA UACM Por Mayra Villanueva

¡Eres un hombre pequeño y común! ¿Comprendes el doble sentido de estas palabras?: Pequeño y común.



Los tres son personajes antagónicos, no pueden mezclarse, no se combinan, sin embargo yo lo hice.

Cuándo llegué a la UACM pensé:

"Qué triste, qué bajo caí". 

Y LA HISTORIA FUE ASÍ: 

Yo había dejado trunca la carrera de Periodismo por entrar a laborar. Una amiga que estudió en la Universidad La Salle Contaduría me dijo que en el periódico había visto una convocatoria de una "nueva universidad", "la de la Ciudad de México" que casi nadie conocía.  Me sentía fracasada.

Era el año del 2006, y mi inteligente amiga había hecho todo sus esfuerzos para entrar a la licenciatura de Teatro y Actuación en la UNAM.

Ella, a quien daremos el nombre de Alicia, siempre ha sido lo que llamamos una nerd, con promedio de 9 salió de la preparatoria y con un promedio de 10 de la licenciatura; ella y yo no dábamos crédito que no hubiera pasado el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Así que comprendimos que "algo andaba mal", que no era posible que ella siendo tan capaz no hubiera entrado a la UNAM. Ahora sé que, como bien lo dijo Carlos Faizo en: 

El famoso CENEVAL es un negocio de unos cuantos particulares y es también resultado de las políticas neo-liberales que el FMI y el Banco Mundial han impuesto a los países tercemundistas.


Te voy a decir como eres hombre pequeño por que creo en tu futuro, no hay duda el futuro te pertenece.

Así que, con los comentarios de Alicia, de que "no hay Universidades malas sino estudiantes malos", me "terapeó"  para que "yo le diera la oportunidad a la UACM"

Hoy me doy cuenta que "a la que le di la oportunidad" fue a mí.

Por eso debes verte a ti mismo, como realmente eres, objetivamente y sin piedad. De la nada puedes nacer. 

En la UACM no hacen examen de admisión, entras por un sorteo, así que Alicia y yo nos inscribimos vía web a la Convocatoria de Ingreso 2006. Para su suerte y la mala, ella se quedó en el Primer Sorteo y yo me tuve que esperar todavía un año para entrar a la Generación 2007.

Me sentía aún más fracasada y sin suerte.


Eres tu propio esclavizador. Nadie más que tú tiene la culpa de tu esclavitud. SOLO TÚ PUEDES SER TU LIBERTADOR.

Ella entró entonces a la UACM en el año 2006, hablábamos por teléfono (de ese que ya no existe, el de casa) y Alicia me comentaba que estaba muy contenta estudiando "Creación Literaria" en el campus Del Valle.

Un día me animó a ir a la Rectoría de la UACM a preguntar si yo podía entrar "de oyente" a las clases de la licenciatura de "Comunicación y Cultura" que es lo que yo quería estudiar. Me dijeron ¡que lo podía hacer! , que podía estudiar en el año 2006, que hablara con los profesores; que el reglamento de la Universidad dice que "siempre y cunado haya lugar en el aula, los profesores no pueden negarle el acceso a ningún estudiante".


Me quedé helada. 

Lo intenté, pero no pude. Me daba vergüenza entrar sin haber estado todavía inscrita. 

Así que me esperé el año. No sabía lo que me esperaba. 


Hombre pequeño estás lleno de temor ante toda actividad creativa; lo nuevo te hiere, te escudas detrás la palabra “anormalidad” y tratas de esquizofrénico y paranoico a cualquier ser que use su imaginación

En el año 2007 MI VIDA CAMBIÓ PARA SIEMPRE. 

Había pasado el tiempo de espera reglamentado por la UACM para los que no quedamos en el primer sorteo. Por ley nos tocaba la inscripción. Así que me metí a la página de la universidad a leer los requisitos necesarios para poder ingresar, ahora sí inscrita formalmente.

El proceso de admisión fue sencillo, pero tenía que hacerlo personalmente en el Plantel San Lorenzo Tezonco. 

Así que investigué cómo llegar, no en internet sino preguntando a una amiga (la llamaré María) que había vivido por Iztapalapa, me dijo que tendría que llegar hasta el metro Constitución y de ahí tomar un trolebús que me llevaría a la Universidad de la Ciudad de México.

Como María es una excelente amiga, ME ACOMPAÑÓ aún llevando a su hijo en brazos.

Hicimos el recorrido pero al llegar por la ventana del transporte público me llamó mucho la atención los tres edificios del planten San Lorenzo.

Hoy me doy cuenta que "fue amor a primera vista" 

Olvida lo que dirá tu vecino y escucha lo que hoy nace de ti, construye para dar vida y no para dar muerte.

María me esperó sentada en la banqueta con su hijo en brazos. 

Yo entré con algo de miedo al plantel. Porque como uno piensa que "es una universidad del Gobierno, es lógico que te traten mal". En el futuro las sorpresas estarían para siempre conmigo en esas instalaciones. 

El proceso de inscripción, consistió en; Ver un video introductorio de la Universidad, escuchar una plática de los alumnos ya inscritos. Hacer fila para dejar los documentos en el plantel y por último escoger la licenciatura y el turno.

Recuerdo cuando terminé, la secretaría que me atendió dijo:

"Felicidades, ya estás inscrita"

La palabra "felicidades" me revoloteó en el estomago.

Y no, no me trataron mal, me sorprendió que el trato de los administrativos fue muy amable.



Cada paso que des hoy es tu vida del mañana.

En agosto del año 2007 Alicia ya llevaba más de un año de haber ingresado en la UACM, sus consejos fueron estos:

- Tú aprovecha la oportunidad
- Sácale todo el provecho a la universidad. Si te dan beca tómala.
- No importa que no estés inscrito en la mañana, tú inscribe materias
-Si los miércoles, que los maestros hacen junta, ves un horario de clase ACTIVO, tú toma la materia.

Recuerdo que toda el tiempo en el que hice la licenciatura hice caso de estos consejos.

Hombre pequeño, perdiste el instinto de saber lo mejor que hay en ti. Lo que hay en ti es superior a lo que tú crees que eres. Allí está, dentro de tu cuerpo, olvidado despreciado, como la semilla de un árbol maravilloso que no te atreves a plantar.

Como mi antigua escuela se parecía mucho al Plantel Centro Histórico de la UACM, me decidí por el Plantel San Lorenzo Tezonco (SLT). En esas instalaciones fui muy feliz:

Amplias, nuevas, modernas, con enormes pasillos y grandes estacionamientos; salones con sistema de luz automatizado y los cubículos de los profesores hermosos.

Así que durante el primer semestre de agosto a noviembre del año 2007, "para darme valor", me llevaba en el metro el texto impreso del sociodrama Hombre Pequeño, basado en el libro: 

"¡Escucha pequeño hombrecito!" de Wilhelm Reich (1)

Pero, ¿qué tiene que ver la Iglesia Católica con todo esto? 

Bueno, ese sociodrama lo conocí en el Movimiento de Jornadas de Vida Cristina donde yo formaba parte del equipo que cada año organizaban un retiro para los jóvenes. Dentro de dicho retiro "Hombre Pequeño" era la escenificación que a muchos nos gustaba representar.

Por lo anterior, no sólo teníamos que aprender de memoria el texto, sino leerlo, reflexionarlo ¡y ponerlo en práctica! 

Porque es muy fácil "repetir como periquito un texto", hacer un retiro para que "ellos cambien", pero la verdad es que la vida siempre nos reta a ser congruentes con lo que predicamos y actuamos.

Ojalá te hayas divertido leyendo el texto. 

Yo ahora amo a la UACM porque sus MAESTROS SON DE PRIMER NIVEL, COMPRENSIVOS, EXCELENTES.... 

WILHELM REICH y LA IGLESIA CATÓLICA solo me dieron "un buen empujón".



Por eso ¡Canta cada día!:

HAY UNA SOLA COSA QUE VALE LA PENA

VIVIR ESTA ÚNICA VIDA QUE TENGO ALEGREMENTE

HAY UNA SOLA COSA QUE VALE LA PENA

OÍR LA VOZ DE MI CORAZÓN Y CONFIAR EN ELLA

HAY UNA SOLA COSA QUE VALE LA PENA

MIRAR AL MUNDO Y BESAR LA TIERRA


(1) Texto "¡Escucha pequeño hombrecito!"
 de Wilhelm Reich

¡Escucha, pequeño hombrecito! no es un documento científico, sino humano. Fue escrito en el verano de 1946, para los archivos del Instituto Orgón, sin que se pensara entonces en publicarlo. 

Refleja la lucha interior de un médico y científico que había observado al pequeño hombrecito por muchos años, y visto, en un principio con espanto, luego con horror, lo que el pequeño hombrecito hace consigo mismo, cómo sufre, se rebela, honra a sus enemigos y asesina a sus amigos; cómo, cuando llega al poder como "representante del pueblo" lo utiliza mal y lo transforma en algo más cruel que la tiranía que había sufrido anteriormente en manos de los sádicos de las clases dominantes.

¡Escucha, pequeño hombrecito! representa una respuesta silenciosa a la intriga y la difamación; al ser escrito, nadie podía prever cómo cierta institución gubernamental con misión de proteger la salud pública, fuese capaz, en acuerdo con politiqueros y psicoanalistas oportunistas, de desatar un ataque a la investigación sobre el orgón.

La decisión de publicar este llamado como un documento histórico fue tomada en 1947, cuando la plaga emocional conspiraba para matar a la investigación sobre el orgón (n.b. no con el fin de probar su falta de fundamentación, sino para aniquilarla a través de la difamación.

Las circunstancias mostraban que al hombre común le era necesario saber lo que realmente es un científico y psiquiatra, y al mismo tiempo entender cómo lo ve éste. Conocer la única realidad capaz de contrarrestar su desastrosa pasión por el poder, y comprender claramente la grave responsabilidad que asume en todo lo que hace, cuando trabaja, ama, odia o simplemente platica. Entender cómo llega a convertirse en un fascista negro o rojo, ambos igualmente peligrosos para la seguridad de los vivos y para la protección de nuestros hijos. 

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