martes, 15 de marzo de 2022

THE JOKER: LA GÉNESIS PSICOLÓGICA DE UN VILLANO DEL CÓMIC Por Fernando Martínez

Supuse que la gran mayoría de los que entraron conmigo a la sala de cine a ver The Joker (Todd Phillips, 2019) esperaban ver "una película de superhéroes", tal como sucedió cuando muchos entraron con sus hijos a ver "Ted" sólo porque vieron en el poster publicitario a un oso de peluche; o cuando muchos hijos, acompañados de sus padres, esperaban ver a una pantera rosa en la película del mismo nombre.

El Guasón no es una película del estilo: "El Hombre Araña", "Capitán América" o "Batman"; The Joker es una película dramática que explica la génesis del perfil psicológico del personaje. 

Poco a poco, la psicología del Guasón, ese que conocimos en los cómics, ese que vimos en televisión, y que el cine nos fue reforzando; paso por paso, el perfil psicológico empieza a tomar forma ante nuestros ojos.

Joaquín Phoenix es el actor encargado en darle vida al villano que todos conocemos por la historieta de "Batman". 

En este proyecto el director Phillips y Phoenix lograron la fórmula perfecta para explicarnos el pasado tormentoso del payaso y el porqué de su psicología que sale totalmente de los estándares establecidos que exige la sociedad. 

La historia, que viene del género de la fantasía por medio de las historietas, nos brinda otro subgénero que es el de suspenso. 

Un drama porque The Joker toca la niñez de un payaso fracasado que fue abusado física y sexualmente. Paréntesis, vayamos a las cárceles y preguntemos a cualquier interno su historia de vida, su infancia, sus carencias, cómo eran sus padres, su familia, cómo los trató la sociedad y creo que entenderemos el proceso de descomposición que lleva a los individuos provocar en ellos que nazca la ira y la violencia.

Nosotros, como sociedad, en gran o menor medida tenemos aspectos del personaje de Arthur Fleck, que después se transforma en el enemigo más emblemático de Batman. 

Desgraciadamente podemos sentirnos identificados con él, porque no sólo es un psicópata, es una persona con trastornos impulsivos, compulsivos, padece de ansiedad, depresión e intenta en menor medida adaptarse a una sociedad hostil que continuamente lo rechaza, lo agrede, y si bien le va, lo ignora. 

Hay una pregunta dentro del guion que la sociedad le hace al personaje constantemente:

“¿Qué le parece gracioso?”

Y más adelante Arthur responde con un reclamo para la sociedad:

"Ustedes dictan lo que es gracioso y lo que no lo es"

En The Joker vemos a una sociedad totalmente podrida que de igual manera pudre a los individuos, una ciudad Gótica (que en realidad es Nueva York) convulsa en el anarquismo criminal, en la inseguridad y rebeldía total.

The Joker no traiciona al comic original en cuanto vemos a personajes oscuros, afectados, dañados y perversos y para nada amigables con los niños, incluso Batman es un personaje siniestro, obscuro y amargado, aunque sea uno de los héroes de historietas más populares en el mundo. 

Recuerdo que cuando vi Batman de Tim Burton, (1989) El Pingüino me impresionó muchísimo, fue tan bueno el trabajo de director y de Dany Devito que hasta pude percibir el olor a pescado podrido que la pantalla de cine me estaba insinuando.

Regresando a El Guasón, esta no es un producto audiovisual para niños, no es una película palomera. Ganó "El León de Oro" en el Festival de Venecia y fue programada en la Cineteca Nacional de México; señal de que es una película perturbadora. 

La escena que más me sugestionó, fue la del enano que presencia cómo Arthur Fleck asesina a su amigo, porque como espectador, sabes que el "chaparrito" está acorralado, quizás es el siguiente en la mente de Fleck, y te muerdes las uñas, estas al filo de la butaca y esperas que el psicópata deje ir a su presa viva.

Por último, la cinta nos deja una reflexión:

¿Seremos todos individuos disfuncionales y enfermos dentro de una sociedad igualmente enferma y disfuncional?

lunes, 14 de marzo de 2022

QUERIDA DOÑA CUQUITA:



Con todo respeto, ¿cómo estuvo eso de que usted rezó ante la tumba de su esposo y de ahí le salió un espíritu combativo contra Televisa, cuando en vida Don Chente jamás se atrevió a confrontar legalmente a la empresa de "El Tigre"?

Sí, Don Vicente fue "un francote" siempre, el señor Fernández dijo, hasta el final, "que su casa era y estaba en Televisa", como muestra de ello fue la organización en conjunto de sus últimos conciertos en el Estadio Azteca propiedad de Emilio Azcárraga Jean y que, por cierto, la compañía disquera de su marido lucró y ganó muy bien con ese hecho.
Todos sabemos que Don Vicente Fernández amó y fue fiel a la televisora que lo vio nacer, y en vida lo pregonó; no nos venga ahora que Don Vicente le afirmó "no tienen llenadera"; al menos que "El  charro de Huentitán" haya sido hipócrita en su opinión pública con Televisa y en privado los repudiara.

Doña Cuquita, usted alega que desea impedir la serie "El Último Rey" porque es por defender la marca registrada de su esposo. Pero, ¿usted sabe cuántos nombres "Vicente Fernández Gómez" han pasado por el Registro Civil? 

Como decimos en Estados Unidos, come on give me a break.

¿No cree doña Cuquita que con este escándalo mediático, le hizo "el caldo gordo" a Televisa, y hoy todos nosotros, "el pueblo bueno", por MORBO veremos la serie para ver el porqué usted la repudió desde antes de salir al aire?

Si usted quiere poner la cabeza debajo de la tierra y que no se hable del secuestro de sus hijos, que no se hable de las infidelidades de su esposo y un suicidio que a Don Chente lastimó, pues por eso usted apoya "la versión Disney" que veremos con Jaime Camil.

Sí, la imagen pública de Pablo Montero está llena de escándalos, pero ¿no es igual a la de su hijo Alejandro quien es tachado de borracho, bisexual y violento? Toda una imagen manchada, como la de Pablo, claro.

Doña Cuquita, también nos queda claro que usted ni sus hijos desean obtener dinero de Televisa; pero, cuéntenos, ¿Cuánto le pagó Caracol y Netflix a su familia por la serie que usted sí apoya?

Cálmese, tómese unos buenos tequilas y deje que el pueblo goce a su Chente gratis, en el canal más populachero de México, ese canal que llega los jodidos y que nunca podrán verlo vía streaming

Por último Doña Cuquita, si usted persiste con la demanda, y Dios NO LO QUIERA, LLEGA A GANAR, SE ASENTARÁ UN PRESEDENTE LEGAL que provocará que ningún periodista pueda escribir de Andrés Manuel López Obrador y usar su imagen, porque AMLO también es una marca registrada.

Señora, esto va más allá que un arrebato, esto puede hacer peligrar la LIBERTAD DE EXPRESIÓN como pretexto de defender los DERECHOS DE AUTOR.


(1) Comunicado de Prensa de María Refugio Abarca Villaseñor



CODA: UN REMAKE QUE SÍ NECESITÁBAMOS Por Fernando Martínez

CODA (Sian Heder, 2021) paulatinamente va descubriendo su conflicto dramático: Ruby Rossi (Emilia Jones), es una adolescente de 17 años y el único miembro “oyente” de una familia de sordos. Ruby es la intérprete de su madre, padre y hermano mayor ante el mundo. Ellos necesitan constantemente de la presencia de Ruby para algunas actividades fuera de casa, en especial la requieren dentro del negocio pesquero familiar. 

La palabra “CODA” es el acrónimo en inglés de Child of Deaf Adults, que en español se traduce como “hija de adultos sordos”, y es el título de esta versión estadounidense de “La Familia Bélier”, película francesa estrenada en el año 2014.

El drama familiar es la dependencia y necesidad de la presencia de Ruby en la pesca, en las ventas, en las entrevistas médicas, en la socialización en general con el entorno. La cinta nos muestra cómo padre e hijo no pueden ser parte de una juerga de cantina o de una reunión sindical, por poner dos ejemplos.

Pero el personaje de Ruby tiene el don del canto, (y para cantar hay que “tener oído”, sin audición ningún ser humano podría hacerlo) y la gran encrucijada a la que se enfrenta la talentosa intérprete es dejar a su familia a su suerte, inscribirse a la universidad y perseguir una carrera como cantante profesional, o continuar auxiliándolos arriba de un barco pesquero. 

La película “CODA”, es similar al clásico “Billy Elliot”, el niño bailarín que llegó a formar parte de la compañía de ballet Kirov: un pequeño diamante en bruto que tenía todo el talento, pero también todo su entorno familiar y social en su contra.

Los problemas sociales que aborda “CODA” son muy parecidos a dos de los que tocó en el año 2017 “Wonder” (Stephen Chbosky, 2017) el niño con deformidad facial que entra al quinto grado de la Elementary School: La burla escolar y la discriminación social. 

Regresando con “CODA”, la película tiene escenas que se encargan de “enseñarle” al espectador que un problema de comunicación no es poca cosa:

La protagonista ha sido intérprete de sordos todos los 17 años de su vida, ha tenido que defender a su familia de las burlas y además adaptarse como estudiante, con sus responsabilidades y problemas. 

A veces, como integrantes de una sociedad (que posee todos los sentidos), no nos ponemos a reflexionar el grado de dificultad que es para un sordo sociabilizar. 

En la cinta vemos un concierto vocal donde el público ahí presente: lleva el ritmo, aplaude y hasta llora, mientras que los miembros de la familia de Ruby ni siquiera se enteraron de cuál era la letra o el mensaje implícito en las melodías. 

Otro problema es la comunicación que una hija debería llevar con sus padres, donde, en este caso ella es oyente y ellos sordos. “Lo que significa que necesites de alguien” le responde Ruby a su padre cuando él le preguntó de qué trataba la canción que realizó en su presentación escolar.  

¿Necesitábamos que la industria de Hollywood nos diera este remake? 

Sí, y lo hizo relativamente muy rápido, 8 años. Quizás en México el cine francés no tiene el mismo impacto que el estadounidense, y quizás porque, como mexicanos nos llegó la noticia de que el comediante mexicano Eugenio Derbez tendría un papel protagonista en la historia. Pero principalmente porque “CODA” puede gustar a un gran público, puede ser entendida por los adolescentes de secundaria mexicanos y, sin quererlo, hasta puede ser educativa en temas de Derechos Humanos y Empatía. La cinta nos pone por varios momentos en “el lugar del sordo” y dentro de su entorno familiar. 

La historia original francesa pudo encajar en la idiosincrasia del norteamericano promedio y, repetimos, se le da mérito por poner énfasis en el acoso escolar, en las dificultades de una adolescente por ser hija y hermana de discapacitados auditivos.

Por último, “CODA” es un tributo al canto, al talento y trabajo que se requieren para sacar la voz del estomago y del corazón. Y sí, para lograrlo, se necesita lengua, garganta y cuerdas vocales, y los que no nos dedicamos al canto olvidamos que también sentido del oído.



sábado, 26 de febrero de 2022

Crítica de la película “Erin Brockovich” por Fernando Martínez

Una película estadounidense actuada por Julia Roberts y dirigida por Steven Soderbergh

Se trata de la vida de Erin Brockovich-Ellis, una activista ambiental que logró una importante victoria judicial contra la compañía Pacific Gas and Electric Company (PG&E), fundada en 1905.

“Erin Brockovich”, llamada en español “Una mujer audaz”; es diferente porque no es la historia de amor o desamor que gira en torno a una pareja feliz/infeliz. No es una comedia romántica, no es un cuento que busca el amor. No es una historia de superación personal; sí, es una historia que inspira y que clama justicia. Porque es el caso verídico de una madre divorciada con problemas para encontrar trabajo. 

Podríamos decir que es una historia que nos hace recordar (y reflexionar) la vieja canción “los caminos de la vida”, porque “no son como los pensamos, ni como los imaginamos”. Y es que… “caminante: no hay camino, se hace camino al andar”.
 
Lo anterior lo decimos, porque la cinta se basa en “la verdadera Erin Brokovich”, una fracasada ex reina de belleza que un día buscó trabajo como asistente, y que su vida cambió cuando al salir de un consultorio médico sufrió un accidente en auto. Después de perder el juicio por daños, la mujer se enfada con su abogado y lo reta; ella misma lo presiona y le dice que tiene poco personal, por lo que empieza a trabajar en el despacho del litigante que no pudo hacer nada por ella.

Por cierto, Erin Brockovich-Ellis, la activista ambiental en la que está inspirado el guion, hizo un cameo representando a una camarera llamada Julia, “jugando” los escritores con el nombre de la actriz que la interpreta en la película. 

Después, vemos como la trama comienza a avanzar cuando esta ama de casa metida al buró de abogados comienza a indagar dentro del expediente de un cliente, Donna Jensen; Brockovich decide investigar este caso que le llama la atención, por la presencia dentro de los archivos de estudios médicos y la extraña “colaboración” de la empresa Pacific Gas and Electric Company (PG&E) que paga “desinteresamente” los gastos médicos de sus vecinos y de todas sus familias.

Así, se va descubriendo la relación directa entre las enfermedades cancerígenas de la comunidad de Hinckley, California, con la contaminación de en los estanques de agua locales producida por la compañía de gas y electricidad que utiliza cromo hexavalente en sus procesos, y que aseguró a sus cohabitantes públicamente usar cromo trivalente.

Esta es una historia que poco a poco nos va metiendo en un conflicto, y que como espectadores queremos un desenlace justo: que la compañía sea desenmascarada por Erin y sus abogados, y que se haga justicia a las familias que sufren de cánceres terminales.  Aunque la película sí redime al villano: la compañía de gas y electricidad que utilizó cromo hexavalente en sus procesos, logró reivindicarse en la cinta y afirmó (con un cintillo) ya no utilizar dicho químico.

Esto bien puede ser una clase jurídica para cualquier curso de leyes en cualquier universidad estadounidense, pues, hay que citar la leyenda insertada al final del largometraje: 
“La indemnización en el caso Hinkley fue la más cuantiosa en la historia de las demandas directas en Estados Unidos”[1].  

Un caso que, viéndolo bien, es orgullo nacional: una ciudadana que sin ser abogada logró demandar a una compañía millonaria, mentirosa y abusiva. 

Estrenada el 17 de marzo de 2000 en Estados Unidos, a casi un año del atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, “Erin Brockovich”, nos habla de lo que es la sociedad estadounidense: una sociedad, en momentos ingenua, pero que si se organiza alcanza grandes metas. Un país con un sistema judicial que es “la envidia de muchos”, porque ahí te enjuician tus pares.

Incluso dentro de la cinta hay una crítica severa a los abogados, esos que se engalanan en las barras y bufetes, ya que la protagonista no es una licenciada en derecho titulada, es una ex reina de belleza metida a una oficina que examinó expedientes y dio con una injusticia de una empresa poderosa. Ella es buena entrevistadora, haciendo buen “trabajo de campo” y en la película vemos como la gente la respeta, le tiene confianza y copera con ella, algo que no hacen con la abogada que se representa cuando el caso se une a una gran marca de despacho abogados. 

En “épocas no feministas” (marzo 2000) la defensora y activista ambiental hizo más por su nación que como reina de belleza. 


También la cinta nos deja ver el luchar de una madre de tres hijos que desea poder alimentarlos, pagar cuentas, darles tiempo y que comprendan el ella tiene que salir a trabajar. 

Y logramos ver otra “moraleja”, y es que, en Estados Unidos, todo ciudadano puede luchar por la justicia y el sistema judicial norteamericano responderá sin ignorar al ciudadano. Se deja claro que, cualquier estadounidense que así lo decida, puede ir a las oficinas gubernamentales, (en este caso el personaje de Erin acude a los registros de agua del condado de Hinckley, California) y podrá realizar una investigación a todos los expedientes que así lo necesite. 

Escribimos esta crítica desde una nación latinoamericana, y en el caso de nuestros países, lo de arriba mencionado, nos sorprende; esto es una maravilla, ya que, como ciudadano común, no se tienen acceso a los documentos públicos, aun buscando en instituciones al servicio público. Hoy en día, uno no puede llegar a la comisaría de la esquina de su casa y pedir el expediente del asesinato por un sicario. 

Los niños actores, no tienen gran relevancia en la historia, pero puede decirse que siempre están a la altura de una producción de Hollywood. Actúan tan bien como cualquier menor de edad que trabaja para la industria de películas más importante en el continente. 


“Conociendo a Julia Roberts” (conociéndola entre comillas) sabemos que ella, por lo menos desde “Mujer Bonita” (Garry Marshall, 1990), no ha de firmar cualquier contrato, no se mete en cualquier historia a menos que para ella le resulte interesante y sea un proyecto innovador; este es eso, un proyecto audiovisual provocativo, original e inspirador. 



[1] Soderbergh, Steven. (2000). Erin Brockovich. Columbia Pictures and Universal Pictures. Estados Unidos.

Encontrado en: https://www.youtube.com/watch?v=izAWmc18cpk

Fecha de consulta: 17 de febrero de 2022

jueves, 6 de enero de 2022

REBELDE EN EL FIN DE LOS TIEMPOS Por Manuel Adame

En el 2004, México vivió un fenómeno televisivo (que luego sería musical).

La telenovela juvenil de Televisa producida por Pedro Damián llamó la atención de niños, jóvenes, adultos, y de la prensa en general, que no paró de criticarla y cubrirla hasta el último capítulo.


Este producto fue idea original de la productora argentina Cris Morena Group en sociedad con Yair Dori International. Televisa compró el paquete de 640 capítulos y los derechos para su venta en todo el mundo a Telefé Internacional, la cadena televisiva propiedad de Telefónica que difundió el producto en toda la Argentina.

El proyecto está GARANTIZADO, está considerado como UNA IDEA QUE HIZO GANAR MUCHO DINERO A LAS TELEVISORAS. 

Cada tarde, entre las 18:30 y 20 horas, más de 15 millones de mexicanos de todas las edades quedaron enajenados frente al televisor para seguir la historia de Roberta (Dulce María), Mía Colucci (Anahí), Lupita (Mayté Perroni), Miguel (Alfonso Herrera), Diego (Christopher Uckermann) y Giovanni (Cristian Chávez).

Algunos integrantes del elenco ya eran "cartas fuertes" para Televisa: 

Anahí había triunfado desde "Chiquilladas", Christian Chávez, Alfonso Herrera y Dulce María venían del éxito "Clase 406".

Pero 18 años después del estreno de Rebelde en El Canal de las Estrellas, los tiempos cambiaron. EL FIN DE LOS TIEMPOS LLEGÓ, y  hoy, ni los niños desean entretenerse con la televisión abierta. Ahora "la moda" es buscar los productos audiovisuales en las nuevas plataformas de streaming.

Netflix le apostó bien, le apostó a un producto ya garantizado. Le apostaron a la melancolía que todos tenemos en estos tiempos apocalípticos.


La calidad del proyecto en términos televisivos es clara:

Buena edición: que nos da ritmo.

Buena iluminación: que nos da claridad en las actuaciones y nos ubica en el contexto de cada escena.

Buen audio: a pesar de los diferentes acentos latinoamericanos que se nos presentan.

Buenas actuaciones: con excepción del transexual español

y la gordita Celina que no puede ocultar su cara de felicidad de que la hayan considerado para el proyecto.
(nos dio hueva buscar sus nombres reales, pero ustedes saben a quiénes nos referimos)

Incluir a la gordita EN EL PERSONAJE DE LA DIRECTORA es un guiño de ojo a la generación que vio la telenovela mexicana en el año 2004.

Buena locación:

Ambientar una escuela mexicana de alta sociedad con dormitorios, auditorio, sala de música, y hasta comedor, que sabemos que no existe, no es una tarea fácil.

Una escuela como la Elite Way School (EWS) no existe ni en el 1% de las academias latinoamericanas. Pero el guion así lo exige: LA TRAMA SE DESARROLLA DENTRO DE UNA ESCUELA NIVEL PREPARATORIA PARA ALUMNOS EXCLUSIVOS. 

COMPROBADO: "las realidades a la gringa" siempre "pegan", porque NOS GUSTA LO ASPÍRACIONAL. Como latinoamericanos nos agrada "soñar despiertos", nos encanta que nos hagan creer que pobres y ricos, colombianos mexicanos, brasileños y argentinos pueden convivir en una Academia tipo prepa y volverse estrellas de la música.

Netflix sabe que "le habla" a otra generación, que su público objetivo "ya está en otra onda". Por eso vimos a un colombiano con corte mohicano, con falda y haciendo rimas de hip-hop.


Por eso, vimos a un personaje "gay declarado", en lugar de a una chavita fresa Mía Colucci que ya venía siendo un estereotipo que ya estaba "muy choteado", explotado, ya visto en muchos proyectos audiovisuales. 

Por cierto, ver a un joven ARGENTINO EN EL PAPEL DE INSOPORTABLE, PREPOTENTE Y SANGRÓN. FUE LLEVAR LA REALIDAD A UN CLICHÉ QUE TODAVÍA NOS SEGUIMOS CREYENDO LOS MEXICANOS, pues los sudamericanos nacidos en el país de Eva Perón siempre han demostrado narcisismo y altanería dentro de las tierras aztecas. Así que en este proyecto, NETFLIX continuó con el cliché del argentino insoportable. 

Netflix, sabe que se dirige a otra audiencia: por eso vimos a una joven "tipo dreamer" sentada al piano y cantando la letra de Danny Ocean, "Me rehúso" (que hasta hoy en día tocan en los bares de México) y que dice:

"Me rehúso a darte un último beso, así que guárdalo (guárdalo)

Para que la próxima vez te lo dé haciéndolo (haciéndolo)

Haciéndotelo así, así, así

Así como te gusta, baby"

Como en la telenovela de Televisa, la audiencia debe saberse de memoria y como en una religión los nombres de los nuevos ídolos. Y es por ello que en los primeros 2 capítulos de la serie nos restriegan cómo se llaman cada personaje. 

NO SE PUEDE CONSIDERAR UN ÉXITO TELEVISIVO A UN PRODUCTO SI EL PÚBLICO NO UBICA A LOS PERSONAJES POR NOMBRE REAL Y FICTICIO.

Con un vestuario y peinados a todo el glamour que la televisión ofrece: Ninguno de los personajes tiene un barro en la cara; como buenos actores de televisión vimos un elenco con el cutis de estrella de telenovela, eso sí, de los años 80.

Rebelde de Netflix tiene una fórmula con ingredientes que le gusta a los chavos de ahora y, por supuesto, de los chavo-rucos que vieron la versión argentina y la mexicana, pero también tienen elementos visuales del Siglo XXI y los remix de canciones que la nueva generación ama.

Nos llamó la atención la importancia del personaje que trabaja el hijo de Sergio Mayer, en los spots de la serie no parecía que Mayer Junior tuviera tanto peso en la trama.

Por cierto, ¿qué les hubiera parecido meter en ese lugar al cantante Mario Bautista en lugar del hijo de Sergio Mayer?

¡Bautista hubiera explotado Twitter si Netflix lo hubiera contratado!, porque es muy parecido el físico e imagen que maneja el cantante con el de Mayer Junior, ¿no?

Vivimos en tiempos diferentes, eso Netflix nos lo demuestra con sus productos. La televisión abierta no agoniza pero tampoco pasa por su mejor momento. La ficción se monopoliza y se le arrebata a las televisoras latinoamericanas que por décadas fueron nuestra fuente de entretenimiento.

Las plataformas alternativas ahora nos acostumbran a:

No ver comerciales y a tragarse la serie-telenovela de 5 en 5 capítulos y de un sentón. 

Vean REBELDE si aún creen que su adolescente interno no ha muerto. 

SABRÁ DIOS SI HABRÁ MÁS TEMPORADAS.